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Torrejón el Rubio
Torrejón
el Rubio está escondido en la dehesa, excavado
entre cuatro cerros, (la fuente, demontes, pelado y olivo) en la encrucijada
de caminos que conducen a Trujillo (38 kilómetros), Plasencia (
38 kilómetros) y Cáceres (53 kilómetros)
Torrejón es un sitio priviligiado
por su cercanía al Parque Natural de Monfragüe, muy pronto
Parque Nacional, que a penas dista cuatro kilómetros y por formar
parte de la Reserva de la Biosfera que consogra la simbiosis entre el
hombre y la naturaleza.
En primavera y en otoño
los colores le otorgan una sensación de armonía extraña.
En otoño el campo comienza a despertarse a la virginidad del verde
y estampar su riqueza en las bellotas desperdigadas por las amplias colinas
que lo componen. En primavera, la explosión de la flora, el olor
de las jaras y el embrujo de los tomillos, encandilan al pasto que, poco
a poco, se ruboriza en un amarillo.
Cuentan que Torrejón el
Rubio fue fundado por los árabes, de los que no conservamos vestigios.
Posteriormente, tras la conquista que Alfonso VII y Fernando III hicieron
de estas tierras, el pueblo se convirtió en un gran regalo latifundista
que hasta hoy continúa.
Desde el siglo XVI se conservan
los escritos de la parroquia de San Miguel Arcangel, un edificio del mismo
siglo que, adjunto al palacio de los condes de Torrejón, fue el
centro, durante mucho tiempo de la localidad. Todos es escritos rememoran
la condena histórica a la que el habitante de Torrejón se
vio sometido por la férrea dictadura de los condes, la mesta, las
órdenes militares y la Iglesia. Algunos de los pasajes más
impresionantes los relata un sacerdote de la villa cuando narra la venida
de un enviado especial del obispo que buscaba el diezmo. Como no había,
dado que las cosechas eran muy malas, traía una bula de excomunión
para el sacerdote y los fieles.
Ese dominio fructuficó durante
mucho tiempo, convirtiéndose, por desgracia, en un lugar, como
otros en Extremadura, dónde el caciquismo, la miseria y la falta
de futuro, obligó a muchos de sus habitantes a la emigración.
Hoy, con una población de
750 habitantes, Torrejón ha conseguido que su tranquilidad y su
entorno natural sea su principal aliciente, con una amplia capacidad hotelera,
una hospedería, un hotel, seis casas rurales, dos pensiones y un
albergue.
El festival de artistas desconcidos
es un nuevo aliciente para transformar y conseguir que el turismo, siempre
sostenible y respetuoso, traigan un desarrollo vedado en la historia por
las sucesivas contrarevoluciones.
Monfragüe
Monfragüe
está entre las pequeñas sierras que el Río Tajo erige
sobre el vientre de la dehesa. Declarado Parque Natural en 1979 cuenta
con 18300 hectáreas de superficie de protección tiene una
de las mayores reservas de rapaces del mundo. Las más de 250 parejas
de Buitre Negro la convierten en la mayor colonia de este ave en Europa.
Además existe una enorme colonia de buitre leonado; alimoches,
cigueñas negras, águilas imperiales ibéricas, águilas
perdiceras y el resto de fauna que componen la dehesa (ciervos, zorras,
jabalíes, jinetas, gatos monteses, garduños, abutardas),
así como una frondosa fauna puramente mediterránea. La magnífica
conservación de la dehesa le valió en el año 2004
el título de Reserva de la Biosfera, a casi 100.000 hectáreas.
Torrejón el Rubio es una de las dos localidades cuyo término
municipal pertenece por completo a la Reserva.
Monfragüe ha sido históricamente
un lugar de paso. Muy importante en la época de la reconquista
fue testigo de importantes batallas. De su importancia estratégica
habla el Castillo del Monfragüe, un monumento de origen árabe,
se inició su construcción en el Siglo IX, pero los rectos
actuales pertenecen a una reforma del Siglo XII. Fue conquistado por primera
vez por Fernando II de León, reconquistado por segunda vez por
Alfonso VIII por vez definitiva. En la ermita que hay junto al castillo
se conserva la talla de la Virgen del Monfragüe, una escultura de
origen bizantino del siglo XII, traida desde Jerusalen por Caballeros
Cruzados del Monte Gaudio.
Los encantos naturales del Salto
del Gitano, Peña Falcón, La Umbría, la Portilla del
Tiétar hipnotizan al que lo visita.
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